miércoles, 6 de julio de 2011

Victorian Fashion: 1880

Moda femenina

En los inicios de la década desaparece el polisón, pero las faldas siguen siendo muy abultadas por detrás, con pliegues, drapeados, lazos…

Tissot. The Bridesmaid. 1882-1883

Whistler. Retrato de Lady Meux. 1882

A mediados, sin embargo, reaparecerá con fuerza, pero en lugar de estar fabricado con crin de caballo, consistirá en una estructura metálica, mucho más ligera. Destacará el llamado polisón “Langtry”, que era un artefacto de bandas metálicas dispuestas alrededor de un punto central, que le permitían cierta maleabilidad: una podía sentarse y volver a colocar el polisón en su sitio al levantarse. La cintura es baja y muy estrecha – con la ayuda del corsé-, debajo de un busto lleno.

Seurat. La Grande Jatte. 1886

Los tejidos se vuelven más pesados, con unos diseños cercanos a la decoración: terciopelos, satenes y brocados sustituyen, en general, al tafetán y al algodón de la década anterior.

Archivo: Carta de amor Toulmouche Detail.jpg

Toulmouche. Carte de amor 1883

Los vestidos de noche son sin mangas y con un cuello bajo; se usan guantes hasta el codo, o incluso hasta los hombros.

1885

1889

Moda masculina

Experimenta pocos cambios respecto a la década anterior. El frac se llevaba sólo por las tardes e iba adornado con puños y cuello de seda negra. Durante el día el *redingot era la pieza aceptada para la ciudad. Entre los jóvenes la chaqueta corta, la americana, se iba volviendo cada vez más popular, especialmente en Oxford y Cambridge. También utilizaban chaquetas de solapa cruzada especialmente en las regatas. La influencia del deporte en la indumentaria se hace notar mucho en este periodo. Para ir de cacería, un hombre podía llevar la «chaqueta Norfolk» -con su cinturón y sus pliegues verticales característicos- y pantalones bastante sueltos con polaines. Con este atuendo se llevaba un sombrero de fieltro suave, a veces traía una *botonadura a la copa como el futuro sombrero de hongo.

El abrigo de mayor éxito fue el «chesterfield», que al principio llegaba hasta las rodillas y poco a poco se hizo más largo. Tenía generalmente puños y cuello de seda e iba rematado con un galón.

Las corbatas y lazos se ligaban de diferentes formas, a veces se venían ya hechos. El cuello fue tirando-se más alto, sin interrupción a lo largo de esta década incluso convertirse en un verdadero «cuello alto» o chocker


John Bennet Lawes

“Vestido estético” y “Movimiento para un vestido racional”

Existen dos movimientos que reaccionan a la moda del momento: el “Vestido Estético “ Y el “Movimiento para un vestido racional”.

En el primer caso, se trata de una reacción de artistas y bohemios frente a la “fealdad” del vestido en la época. para las mujeres, proponen piezas de influencia prerrafaelita, siguiendo un poco las líneas de moda, pero con vestidos más sueltos, sin corsé, y peinados menos artificiosos. En el caso del atuendo masculino, este se compone de pantalones por la rodilla, chaqueta de terciopelo, corbata suelta y sombrero “despierto” (Oscar Wilde viste de esa guisa)

Fundado en 1881 en Londres, el “Movimiento del Vestido Racional”, estaba muy preocupado por lo malsano de la moda: especialmente respecto al corsé, y a las múltiples y complicadas piezas que componen la ropa femenina.


Fuentes:

"La moda. Historia del traje en Europa desde los orígenes del cristianismo hasta nuestros días" de Max Von Bohen, con un estudio preliminar del Marqués de Lozoya. Salvat. Barcelona 1928-1944

viernes, 24 de junio de 2011

En proceso I


Reconozco que últimamente posteamos poco, inmersos en la creación de nuestra aventura. Pero aquí van unas muestras de ese proceso de creación:



domingo, 22 de mayo de 2011

Bocetos # 25: Susan Smith


lunes, 9 de mayo de 2011

50 Berkeley Square: la casa más embrujada de Londres.


No es casualidad que nuestro personaje, el investigador de lo sobrenatural (si es que puede considerársele así, en el siglo XIX) Jeffrey Hudson, visite el número 50 de Berkeley Square: en la vida real, una casa de ladrillo de 4 plantas construida en 1740, y que en los inicios del siglo 20 fue bautizada como “la casa más embrujada de Londres”.

Dice Charles Harper en su libro Casas Embrujadas, publicado en 1907: “… Parece que algo muy terrible ha embrujado una habitación en particular (…); lo suficientemente terrible como para que haya causado la muerte, entre horribles convulsiones, de al menos dos temerarios que tuvieron el atrevimiento de dormir en la cámara” (la traducción es mía).

Uno de los primeros relatos sobre el fantasma —y del que tuve conocimiento por medio de la novela El mapa del tiempo, de Félix J. Palma— nos remite precisamente a 1840: se trata de la desgracia de Sir Robert Warboys. El joven fue retado por sus amigos a pasar una noche en la habitación encantada; el propietario —por aquel entonces un tal señor Benson— accedió, pero insistió en que el caballero fuera armado, y si algo extraño ocurría, hiciese sonar una campana. Apenas una hora después de su encierro, los amigos y el propietario escucharon sonar violentamente la campanilla, seguida de un disparo. Cuando entraron en la habitación, sir Robert estaba muerto por su propio disparo.

Otros casos conocidos son: dos marineros de Pritsmouth que entraron a pasar la noche, Edward Blunden y Robert Martin (y que terminó con la muerte de Blunden), la criada de una familia que alquiló la casa; el prometido de una de las hijas del propietario. El último valiente que se decidió a ocupar la habitación embrujada de Berkeley Square fue Lord Lyttleton —una especie de experto en fantasmas— en 1872, pero él sí sobrevivió a la aparición aunque, por supuesto, reconoció que “la cosa” era lo más terrible que había enfrentado nunca.



50 Berkeley Square en 1813

También existen varias teorías que tratan de “explicar” la presencia del fantasma. Según Charles Harper, la casa había pertenecido a un tal señor Du Pre de Wilton Park, que encerró a su hermano loco en uno de los áticos. El cautivo era muy violento, y sus gritos y golpes se escuchaban por todo el vecindario; se supone que su fantasma, cuando murió, permaneció en la habitación de su encierro para atormentar a todo aquel que la ocupase. Otra hipótesis nace a partir de las declaraciones de gentes que aseguran haber visto a una niña colgada de la ventana de la habitación maldita, y que se supone encontró la muerte al precipitarse por la misma, huyendo de las malas intenciones de un lujurioso tío. La explicación menos sobrenatural se refiere a un tal Sr. Myers, dueño de la casa, que estaba comprometido con una bella joven que lo dejó plantado el día de su boda. El duro golpe hizo que se encerrara y acabase convertido en un ermitaño, que solo salía de noche a vagar como una alma en pena, y de ahí que se le confundiera con un fantasma.

Actualmente —y esto es algo muy curioso, si se lo quiere relacionar con nuestra historia 1840— el número 50 de Berkeley está ocupado por la librería Maggs Brothers, especializada en “libros raros, primeras ediciones, manuscritos y autógrafos”…




50 Berkeley Square en la actualidad

miércoles, 27 de abril de 2011

Dos Veces Breve: páginas a lápiz y a tinta


Para que veáis que puede encontrarse en nuestra mini-aventura de la Revista Dos Veces Breve (nº24)