sábado, 11 de diciembre de 2010

Nuevas páginas a lápiz



lunes, 29 de noviembre de 2010

Daguerrotipos o la fotografía en 1840



Las calles que recoge esta imagen están desiertas, completamente desiertas salvo por unas pequeñas figuras que podemos observar en la parte inferior izquierda, muy pequeñas. Representan una escena tan antigua como las mismas calles: son un caballero y un limpiabotas.

Esta es la primera fotografía de la historia en la que aparecen personas; fue tomada en 1838 por Louis Daguerre, y es el Boulevard du Temple de París. Aunque no es exactamente una fotografía, sino un daguerrotipo.

El daguerrotipo fue el primer proceso fotográfico de aplicación práctica, mediante el cual se obtiene una imagen en positivo a partir de una placa de cobre recubierta de yoduro de plata. Tuvo muy una buena acogida, aunque al principio el tiempo de exposición podía llegar a ser de hasta 30 minutos, pero tras los considerables avances logrados en Austria, Inglaterra y Estados Unidos, los tiempos de exposición se redujeron, y a comienzos de la década de 1840 la mayor parte de las capitales y grandes ciudades europeas tenían por lo menos un estudio de retratos y los fotógrafos ambulantes recorrían las ciudades más pequeñas.


 Daguerrotipo de Edgar Allan Poe (1848)

Pronto empezó a difundirse por Alemania, Estados Unidos, Italia, Inglaterra, etc. Además se empezaron a vender cámaras que no llevaban la firma de Daguerre. Estos vendedores y los aficionados que las compraban, fueron los responsables de la evolución de las cámaras, aligerándolas de peso, construyéndolas con materiales baratos y lentes simples; y también reduciendo poco a poco el tiempo de exposición (en 1842 ya queda reducido a 30 o 40 segundos)

Uno de los principales inconvenientes del procedimiento era que cada imagen era única: no existía un negativo. Sería William Fox Talbot quien descubriría un procedimiento fotográfico que consistía en utilizar papel negativo, en el cual se podía reproducir un número ilimitado de copias, partiendo de un único negativo. Al papel se le aplicaba una solución de nitrato de plata y era posteriormente sumergido en una solución de yoduro de potasio que lo sensibilizaba a la luz. Se le llamó Calotipo, y requería unas exposiciones de 30 segundos para conseguir la imagen en el negativo.


 Árboles, negativo. (1840)


Árboles positivo (1840)

En 1851, Frederick Scott Archer a a conocer su invento que revolucionaría el mundo de la fotografía, el Colodión Húmedo que era mucho más rápido que el Daguerrotipo, y con una gran ventaja respecto a la exposición, esta era mucho más corta. Su generalización supuso el abandono de los dos métodos anteriores, y un paso más hacia la fotografía moderna.


Imagen con la técnica del colodión. Julia Margaret Cameron

Fuentes: 




MEMENTO MORI: Una práctica muy común a lo largo de todo el siglo XIX son las fotografías de difuntos: se tomaban como recuerdo de la persona fallecida, en especial de los niños (aunque también de personas adultas, muchas en posición erguida y vestidos, como si aún viviesen) Podéis saber más sobre el tema, y ver una buena colección de imágenes en el siguiente enlace:


martes, 12 de octubre de 2010

Burke and Hare


Edimburgo, 1827. Por un lado, Robert Knox: cirujano , zoólogo, profesor de anatomía; por otro, William Burke y William Hare, dos "resurreccionistas" o ladrones de cadáveres.

Y es que la Murder Act de 1752 estipulaba que solo los cuerpos de los criminales ajusticiados podían servir para practicar estudios anatómicos en el Reino Unido; así pues, a principios del siglo XIX, cuando las ejecuciones disminuyen y la ciencia médica se desarrolla, se produce un grave desajuste entre la demanda y la oferta. Como robar cadáveres se consideraba un delito menor, este "oficio" se convirtió en algo bastante común. No sería hasta 1832 que está ley se vería revocada por la Anatomy Act de 1832, que favorecería el acceso de los médicos con licencia a cuerpos no reclamados, o incluso donados expresamente para tal fin. Pero antes de que esta nueva ley se promulgara, y acabase con el lucrativo negocio de los resurreccionistas, tuvo el lugar el famoso caso de los asesinatos de Burke y Hare. Porque Burke y Hare, irlandeses emigrados a Edimburgo, no son precisamente ladrones de cuerpos comunes.



Burke and Hare

Edimburgo, 1827. Burke y Hare son amigos; este último regenta una pensión junto con su esposa. El primer cadáver que venden es el de un inquilino que muere por causas naturales: lo llevan a la Universidad, donde un estudiante los pondrá en contacto con el doctor Knox, para futuras transacciones. pero claro, los inquilinos no siempre se mueren en sus camas, y hay que ayudarles un poco. Burke y Hare desarrolan su método particular - y tan particular: mirad el significado de "burking"- de manera que los emborrachan y los afixian comprimiéndoles el pecho. El primer asesinado será un hombre enfermo, pero luego, a falta de moribundos, buenas son tortas: hasta 17 víctimas fueron entragadas por la pareja al doctor Knox para su disección, a cambio de una cantidad que solía rondar las 10 libras.


Burke y Hare en acción

La dinámica de asesinatos duró un año, tras el cual ambos fueron detenidos: en diciembre de 1928 Burke es condenado a muerte - será ahorcado el 28 de enero de 1829- Hare acaba en libertad y Knox libre de cargos, aunque su carrera se resentiría gravemente.



Ejecución de Burke

(Toda la información detallada del caso, en Wikipedia)

Desde luego, el caso fue muy famoso, y en parte propició que saliera adelante la Anatomy Act, de la que hemos hablado más arriba. Canciones, pliegos de cordel - su equivalente británico, claro- cuentos populares y un relato corto de Robert Louis Stevenson: "El ladrón de cadáveres", sugen inspirados por estos terribles sucesos. Ya en época más moderna, cabe destacar la película "El ladrón de cuerpos" (1945), adaptación del relato de Stevenson protagonizada por dos grandes del cine de terror: Boris Karloff i Bela Lugosi, o "La carne y el demonio" (1960), con Peter Cusing.

Y ahora, en 2010, se espera el estreno de un nuevo film de John Landis sobre el caso, esta vez en clave de humor (negro), en el que Burke y Hare son encarnados por Simon Pegg y Andy Serkis, respectivamente. El tráiler, a continuación.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Bright Star

Con mucho retraso, ha llegado a las pantallas de nuestro país “Brigth Star” (de la que ya hemos hablado aquí en dos ocasiones – aquí y aquí-, una película de Jane Campion centrada en un episodio de la vida de John Keats: su breve relación amorosa con Fanny Brawne.

La película es, sencillamente, bellísima. Huyendo del insidioso “biopic”, la historia de amor que se nos cuenta está impregnada, como no, de poesía: no solo de la poesía de Keats, que emerge junto al poeta como un personaje (protagonista) más, sino también de la lírica del color, del movimiento, de los gestos o las distancias. Todo se sucede como en un gran poema visual.



El breve idilio está narrado, en todo momento, desde el punto de vista de Fanny Brawne. Distanciándose un poco del poeta y su genio, Campion (y una estupenda Abbie Cornish) construyen un personaje sumamente atractivo, semejante tal vez a las heroínas de Jane Austen ( o quizás, por su complejidad, a las de George Elliot) Fanny Brawne es una chica inteligente, con sus propios gustos y opiniones; una chica, por otra parte, de carácter más bien pragmático, lo que no la hace menos interesante: cose y diseña su propia ropa, le gusta bailar ( y seguro lo hace bien), etc. No se parece en nada a Keats, ni comparten puntos de vista, ni maneras, lo que queda reflejado en las constantes discusiones entre ella y el amigo de Keats, Mr. Brown. La sublimidad de la poesía, enfrentada al pragmatismo de lo material.



Así pues, la relación no empieza demasiado bien: a Fanny no parece interesarle mucho la poesía – aunque sí un poco el poeta-, el amigo impertinente siempre anda por medio y la situación de ambos ( él es demasiado pobre para poder casarse) hacen poco deseable cualquier tipo de acercamiento. Será cuando Fanny descubra que cómo el joven Keats cuida tiernamente de su hermano enfermo cuando se sentirá conmovida y decidirá –ella es la parte activa, quien se decide a amar - tomar lecciones de poesía, leerse "Endymion", a Milton, o lo que haga falta, para acercarse al poeta. A partir de este momento, el amor irá por ambas partes en crescendo, de manera directamente proporcional a las dificultades con las que se enfrenta la pareja. Porque no solo los separa la pobreza, sino también la propia creación poética, tan necesaria para Keats y sobretodo, la enfermedad.



Porque la sombra de la muerte planea sobre ellos constantemente: subyace en el paisaje, en la calma invernal, en la breve vida de las mariposas. Los dos lo saben, y es por eso que su amor ( y el film) es contenido, susurrante, íntimo -pero no por ello menos intenso- . Todo discurre lentamente, como si quisieran hacerlo durar, paladearlo. No desvelo ningún secreto de la trama si digo que él muere (de tuberculosis, a los 25 años), que no se casan, que no son felices para siempre. O ahí me equivoco, y sí lo son: en un amor constante, como el brillo de la estrella del poema.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Caminando por 1840




Del 16 de septiembre al 12 de noviembre, estarán expuestos los originales del cómic "1840" en la sede de APIV: la Asociación Profesional de Ilustradores de Valencia (C/ Pes de la Farina 5, bajo)

La inauguración tendrá lugar el jueves 16 de septiembre, a las 19:30h, para los que viváis en Valencia, y podáis asistir. El resto de días, el horario de apertura es de 10h a 14h, excepto los miércoles, que también abre de 15h a 18h